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Somos una trenza de memorias"
Somos una trenza de memorias que se nos ha hecho humo No hay nada peor que el cielo abierto y no poder hundir el rostro en el pasto ni sentir el palpitar de la tierra dentro donde debe estar el corazón.
Qué solas hemos quedado la casa y yo así han de sentirse las ciudades antiguas Mitla, Monte Albán, Tulum solas a la mitad del cielo calle donde la entrada no permite el reverso como las hojas del libro amontonado que se escribe para otros
Consuelo de quien pueda contar las cuentas del collar de la Madre.
Dime, cuéntame, háblame, cántame, pronúnciame
No. Ya no. En este vacío sólo quiero ser yo quien escriba la que se desenrede de tanta luz apesadumbrada de tierra Voy a comenzar por junio, no, son demasiados días iguales del trabajo al trabajo de esta cara a la otra
Buenos días, buenas tardes, buen provecho 5 minutos sólo 5 minutos para habitarme escribir, deletrear sentir el peso de la palabra en la boca
No. Las palabras ya no pesan Las palabras ya no tienen boca Las palabras ya no se deletrean cuando te sumerges en el Leteo
Nunca llegó el ángel a rescatar mi cuerpo ni me enseñó a arar la tierra ni he parido con dolor quizá porque ya nada sé y nada entiendo ¿es posible entender? ¿entender qué?
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